La ola rosa
Cada año se celebra la
“carrera, caminata Avon” y el color que predomina es el rosado, es agradable
ver a muchos corredores con la playera de ese color, sin prejuicios sino al
contrario, orgullosos de aportar a la causa.
Este año el lema fue #CadaPasoEsPorTi,
interesante ver la participación femenina empoderada en un tema que es, todavía
tabú para algunos, auto-evaluación de las mamas, por la actividad es constante
escuchar desde la expo que es un día antes, consejos para realizar la misma.
La Carrera Caminata Avon
Contra el Cáncer de Mama, hace honra a las guerreras que perdieron ante este
silencioso enemigo y se aprovecha para compartir sonrisas y abrazos con los
vencedores del mal, que son ejemplo de lucha.
Es una actividad familiar, y
se ve la presencia de niños, adultos, mascotas y los corredores que cada
domingo realizan esta actividad física con esmero y dedicación, por la variedad
de participantes hacen un recorrido de 5 kilómetros y uno de 10 ambos se
fusionan en el obelisco – avenida reforma.
La cita fue el domingo 10 de
marzo a partir de las 6:00 am arrancando a las 8:00 donde se pudo observar la
ola rosa desplazándose en esta parte de la ciudad de Guatemala, los atletas
elites no pueden faltar, y este año consecutivamente la campeona Heidy Villegas
quien en 38:16 recorrió los 10 kilómetros, vuelve a ser la ganadora del evento.
Esta actividad se realiza
con el objetivo de que miles de guatemaltecos puedan unirse a la
lucha contra
el cáncer de mama y es interesante ver como desde niños sensibilizan a sus
hijos sobre el tema, durante el recorrido se puede ver a bebes en carruajes y
otros en sus primeros pasos portando distintivos de la carrera, brindando con
esta actividad un homenaje a todas esas mujeres valientes que luchan día a día
contra el cáncer de mama, demostrando que sí se puede salir adelante, siempre y
cuando la familia y amigos se mantengan unidos.
Felicidades a todos los
participantes porque aparte de correr aportaron a la causa ya que parte de lo
recaudado con las inscripciones será donado a la lucha contra el cáncer de mama,
queda demostrado que los atletas tenemos buen corazón y no solo nos ejercitamos
el cuerpo sino también el alma.
Al finalizar el recorrido la
fiesta se centra en el obelisco donde a parte de la medalla, recibimos una
bolsa con regalos de la casa organizadora, recibimos también extras de los
patrocinadores, lo más útil este año fue la toalla de manos que nos regaló una
empresa bancaria, y así fue como todos van formando su grupo compartiendo la
experiencia vivida durante el recorrido, nos hidratamos, tomamos las
respectivas fotos y nos marchamos con la satisfacción de apoyar moralmente a
algunas personas afectadas con este mal.
Sera entonces hasta el otro
año cuando recorramos la 20ª edición de esta carrera, mientras tanto nos
seguimos viendo en ruta.




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